L.N Jesús Mora Loya.

Nutriólogo

En la vida actual, sobre todo en las grandes ciudades, es frecuente comer mal, a las apuradas y gastando demasiado en un platillo en un restaurante.

A diferencia de lo que se cree, es posible  comer saludable barato y rápido, ya sea en el hogar, en la oficina o en las vacaciones. Aprende más en el siguiente artículo.

Aprovecha el desayuno

No hay nada peor que salir a la calle con el estómago vacío. La primera comida del día debe ser la más importante y luego ir disminuyendo las ingestas. Al  desayunar en casa no sólo podrás empezar tu jornada con tu familia, sino que gastarás menos y comerás más sano. Deja de lado los café para llevar con dulces de todo tipo. Prefiere un desayuno completo en casa, con lácteos, cereales y frutas. Puedes ir añadiendo ingredientes de a poco si no estás acostumbrado.

Come bien a media mañana

Cuando estás en la oficina, miras el reloj y te das cuenta que falta mucho para ir a almorzar, pero tu estómago hace demasiado ruido como para esperar. Lo puedes “engañar” comiendo algo. Presta atención, que no vale cualquier cosa. Nada de dulces, bollería o snacks. Opta por una fruta, una barra de cereal o un puñado de frutos secos (los puedes llevar de tu casa y ahorrar dinero).

Lleva la comida al trabajo

Además de que comer fuera sale por una fortuna, la comida no es del todo confiable y saludable. Tal vez no tengas tiempo para cocinar todos los días, pero una buena idea es preparar una porción más en la cena para que sobre y la puedas llevar al trabajo. Evitarás recurrir a las opciones que hay a tu alrededor, te salvarás de pagar bastante y comerás algo hecho por ti.

Controla lo que comes fuera

Además de consumir comida hecha o de restaurante de lunes a viernes, los fines de semana es muy frecuente salir con amigos o en pareja a comer fuera .

Toda esta comida suele ser grasosa, poco sana y sobre todo, costosa. Prefiere juntarte en casa de alguien y cocinar entre todos (turnarse para que no siempre sea el mismo el que cocina es una buena opción). Si van a pedir comida, que no sea la típica pizza.

Consume de manera más inteligente

Por ejemplo, las frutas de temporada y locales son más económicas que las importadas y de cámara. Además, tienen mejor sabor, son más naturales y te aportarán todos los nutrientes que necesitas. Prefiere una manzana a un paquete de patatas fritas, por ejemplo. Lo mismo con otros ingredientes, de producción local o no, porque los primeros son más asequibles y frescos.

Bebe agua

No solamente porque es bueno para tu salud y te mantendrá hidratado, sino también porque es más económicas que los refrescos o los zumos industriales. Y como si fuera poco, no te aportará calorías ni ingredientes nocivos para tu salud.

Usa más legumbres y cereales

Estos super alimentos no sólo son muy nutritivos, sino que además rinden bastante, porque sacian tu hambre por más tiempo.

No tendrás que comer demasiado porque tu estómago dirá “basta” con un solo plato. Los cereales y sus derivados también ofrecen una buena cantidad de fibras, ideales para evitar el estreñimiento Junto a las legumbres, forman parte de una dieta equilibrada. Y lo bueno es que suelen ser económicos.

Alimentos que no pueden faltar en tu plan de ahorro y salud.

Estos ingredientes servirán para que prepares una gran cantidad de recetas, son saludables y no cuestan tanto. Los más recomendables son el yogurt griego la quínoa, la canela, los pimientos, el té verde, la toronja, la sandía, las peras, las manzanas, los huevos, la avena, la sopa, el vinagre, las nueces, la carne magra, el pescado, las patatas, la cebolla, el ajo, el limón y la leche desnatada.

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