Ernesto Carlos Meana Sariñana
Abogado experto en temas inmobiliarios.
¡EN TIEMPOS DE CÓLERA…!!
Con desesperanza en muchos casos, y en muchos de nosotros “mexicanos de clase media promedio normal”, sin distinción alguna en cuanto a la formación e integración social de nuestra familia, nuestro espacio económico, amigos, área laboral; vemos con tristeza como este país se pulveriza por tanto saqueo de las diversas instituciones públicas que el Estado ha creado para el desarrollo y bienestar global; y de las cuales, de manera enunciativa y directa no me referiré para no aburrir al lector, puesto que ya conoce todo esto al estar ello en medios de comunicación
Expuesto lo anterior, nos damos cuenta de que con apatía, desdén, falta de liderazgo de quienes puedan conformar un muro de contención frente a la rapiña carroñera de un grupo de sujetos mezquinos que son totalmente orientados con una filosofía Troxquista y populista, ven la oportunidad de cómo destruir a México, a costa de lo que sea.
Los políticos que hemos hecho, en los últimos 60 años, han sido de un negativismo total y absoluto (salvándose, desde luego casos contados de talentos y lealtad a la nación,) que de suyo no podemos ya contar las desgracias que “nuestro país” ha enfrentado, y que, pese a ello ahí la va llevando, como dicen; buscando como enderezar la brújula de un barco que se encuentra en altamar prácticamente en condiciones muy lamentables para encontrar un rumbo adecuado y sobre todo un puerto, al cual pueda anclarse para desarrollar su capacidad Inteligencia y talento.
El último sujeto que nos llevó a la ruina en la parte política de la cuarta transformación, de cuyo nombre, como dijo el Quijote, NO quiero acordarme, ha sido de lo más lamentable que hemos tenido en lo general, y en lo particular; un ser humano narcisista que finalmente, nada más, vio cómo sacar beneficio y raja para sí mismo, y para los de su familia y un grupo de lacayos que lo secundaron para tristeza e ignominia de millones de seres humanos de diferentes estadios sociales, entre los cuales la mayor cantidad de ellos, son personas vulnerables, personas, pobres y personas con poca inteligencia, educación y capacidad, quienes han visto cada día mermada su realidad económica y social.
No basta con emprender programas sociales para regalar canastas, dinero, recursos que no son de ellos. Son de los impuestos que se cubren y se pagan de manera puntual por los ciudadanos que se encuentran integrados en una economía Formal y que de suyo mantiene a toda la cantidad de personas que no producen, no trabajan, no realizan absolutamente nada en beneficio de la sociedad.
Todo ello, ha implicado que nuestro país, se encuentre en llamas incendiado como aquella triste realidad que sufrió la Roma del imperio en el año 64 d. C., cuando un sujeto del nombre “Nerón” gobernó esa nación. (Nerón era muy impopular entre ciertos sectores de la población. Por lo qué, al incendiar partes de la ciudad, pudo desviar la atención de sus problemas de gobierno y así consolidar más su poder. Luego del incendio, Nerón buscó un chivo expiatorio para desviar la culpa de sí mismo. Culpó a los cristianos, lo que resultó en una severa persecución de esta comunidad y permitió que su régimen se justificara al presentar a los cristianos como los culpables del desastre) Aplicado esto al siglo XXI en la parte económica y social del gobierno morenista en el sexenio pasado, ha sido el mismo tema que se ha tratado culpando a gobiernos anteriores del fracaso existencial por la falta de talento visión objetivos y a las cuestiones relacionadas con la política en lo general.
En contrasentido, podemos equiparar la conducta psicópata de aquel sujeto con la del personaje que nos gobernó los últimos seis años en México, y en efecto, la destrucción de Roma fue una realidad que costó vidas, economía y muchísimas cuestiones relacionadas e inherentes con la decadencia de Roma.
Está yuxtaposición (colocación de dos o más elementos ideas, imágenes, conceptos, etc. uno al lado del otro, con el fin de resaltar sus diferencias, similitudes o contrastes) de los personajes a que me he referido anteriormente; Tienen eso en común, soberbia egocentrismo, egoísmo, narcisismo, ocurrencias, falta de realidad con respecto a los hechos y circunstancias del momento en que se encuentra cada uno por su liderazgo político; falta de coherencia en su política y congruencia en los actos a realizar en beneficio de la colectividad, no del grupo elitista por el cual le sirven y se sirve, ya que ambos fueron prácticamente dos Cesares; de la Roma y en su momento de la República mexicana.
Ante todas las circunstancias referidas, la preocupación de todo lector, es ver qué caminos encontramos para la solución del conflicto. Cada vez nos damos cuenta que estos se encuentran topados muchos de ellos por circunstancias diversas, por condiciones complejas, otras complicadas, otras de economía de Estado frente al desempleo, al nulo estado de derecho que se avecina para impartir justicia, que ésta la maneje con control total el Estado, convirtiéndose en una hegemonía totalitaria de partido único para controlar a toda la sociedad; con una economía que cabalga sin sentido rumbo al desfiladero; (ver, el Fondo y no la forma, documentarse, leer artículos de diversos autores, no de uno solo) México es muy grande y tiene muchas alternativas de solución, pero lamentablemente quienes actualmente detentan el poder, no permiten que haya cambios estructurales, porque tienen temor a perder lo que tienen mal habido y de suyo robado de los ingresos y ahorro del pueblo.
Qué país con una deuda pública tan grande como la que tenemos y una deuda interna también galopante puede salir adelante, si no es otra vez de programas fiscales tributarios, “siempre cargando la leña a las clases que producen, a los emprendedores a los micro y medianas empresas que son los que sostienen la economía de este país”, pero que lamentablemente bajo las condiciones de inseguridad jurídica y social, narcotráfico, pandillerismo y otros jinetes apocalípticos más, no permiten que México avance; lo limitan, lo castran, lo rasuran, lo esbozan, prometiendo felicidad y promesas falsas. Alejándose de los programas correctos y adecuados de educación, tecnología, cooperativismo, diseño de herramientas adecuadas para las áreas rurales, darle al campesino herramientas para crecer, desarrollarse y así salir de su ostracismo; buscando que México pueda caminar bajo otro parámetro de rumbo.
El Estado tiene que imponer la fuerza coercitiva de las leyes y disposiciones legales que emanan de la Constitución en contra de la delincuencia organizada, criminales y aquellos otros sujetos que al amparo de cuello blanco y de otras formas de vestimenta, han tomado prácticamente a la nación destruyendo desde el fondo de raíz, familias, espacios escuelas, áreas sociales, etc. etc.
De ahí que el título del presente trabajo, se haya referido a la comparativa de la enfermedad del cólera cuando está llega y arrasa prácticamente a una comunidad completa donde muchas veces nadie se puede salvar y “no hay vacuna para una cólera política” que pueda corregir (El «tiempo de cólera» sugiere que las dificultades y el sufrimiento son parte de la experiencia humana y pueden llevar a una mayor reflexión sobre nuestras circunstancias. Aunque la cólera puede ser una respuesta comprensible, también es importante buscar formas constructivas de entender y atender los problemas y contribuir a generar soluciones positivas).
Toda sociedad cuando se enfrenta a realidades como la que en este momento México vive, entra sin duda alguna en una evidente Frustración, Cuando las cosas no salen como se esperan o cuando enfrentamos injusticias, y es natural sentir frustración, que puede manifestarse como un terrible malestar social.
En otro orden de señalamientos es incuestionable también la presencia de Desigualdad social; Las crisis a menudo exacerban las desigualdades existentes, lo que provoca descontento entre aquellos que se sienten marginados, provocando riñas, confrontaciones, incluso acciones punitivas, que en su momento fracturan totalmente a la familia, vecinos y amigos, por ideologías no compartidas, sobre todo por maniqueísmos y creencias absurdas y estultas, de no ver la realidad de las cosas.
Con ese cóctel negativo que he venido refiriendo en este documento, es evidente que se genera una clara y notable Incertidumbre en el ámbito social, toda vez de qué la falta de claridad sobre el futuro puede generar ansiedad y miedo, que a menudo se transforman en ira.
En estos tiempos difíciles, las personas pueden sentirse solas o incomprendidas, lo que puede llevar a la cólera como una forma de expresar su dolor interno, pero muchas veces con gran frustración de no poder solucionar los conflictos que no están en sus manos, sino que depende de terceras personas que son los políticos que manejan a su antojo, la realidad social y la economía de un país; generando así, una natural reacción a la injusticia: La cólera social a que me refiero, puede surgir como respuesta a situaciones de injusticia, corrupción o abuso de poder por parte del gobernante.
Es ahí en donde estimado lector, tendremos todos que sumar acciones en redes sociales, en manifiestos en academias, en colegios, en grupos, en los cuales hagamos acto de presencia y levantemos la voz para buscar presionar al gobierno y no seguir avanzando con los programas negativos que tienen en mente para maleficio de toda la comunidad.
Quedarnos callados sin participar, es también un delito de omisión que puede ser sancionado en principio por nuestra conciencia.














