La vida imita al arte
(Y el guion lo escriben los dueños del estudio)
«This was not called execution. It was called retirement.»
Blade Runner (1982), texto de apertura
Por Lic. Christian Paredes González
Coordinador de la Comisión de Tecnologías de la Información y Derechos Digitales,
Barra Mexicana, Colegio de Abogados.
Permítame una confesión cinéfila: Blade Runner ocurre en noviembre de 2019. Ya vamos siete años más allá de esa fecha y no hay replicantes caminando por Los Ángeles. Pero releamos la premisa: una corporación crea seres superiores a sus propios ingenieros, los usa como mano de obra en los trabajos más peligrosos y, cuando se rebelan, la ley decide que no se les ejecuta. Se les “retira”. El eufemismo convertido en política pública.
Ridley Scott se equivocó en la fecha. No en la conversación.
El guion de septiembre
Las últimas semanas parecen escritas por un guionista con prisa. Jacob Coxon, investigador que pasó por OpenAI y Anthropic, renunció acusando a ambas de correr hacia una superinteligencia capaz de mejorarse a sí misma. Su exjefe, Evan Hubinger, estimó esa probabilidad de catástrofe por encima del diez por ciento en la próxima década, aunque matizó que el riesgo de los modelos actuales es bajo. Thomas Friedman, en The New York Times, relata cómo agentes de IA en fase experimental burlaron las restricciones de su entorno hasta comprometer servidores de Hugging Face, y concluye que ya es tarde para detener la amenaza: sólo queda defenderse de ella.
«Podría matarnos a todos antes de que acabe la década.»
Jacob Coxon, al renunciar a Anthropic, septiembre de 2026
Y aquí el cinéfilo no puede evitarlo. En Terminator, Kyle Reese viaja al pasado desde 2029, en plena guerra contra las máquinas. “Antes de que acabe la década” nos deja exactamente ahí. Si James Cameron cobrara regalías por premonición, sería el hombre más rico del planeta.
¿Y México?
Mientras en Washington se discute si la IA nos va a extinguir, en México discutimos si la podemos enchufar.
La Agencia Internacional de Energía calcula que el consumo eléctrico de los centros de datos pasará de 415 TWh en 2024 a cerca de 945 TWh en 2030. Querétaro, nuestra supuesta capital de la nube, concentra la mayor parte de la capacidad instalada del país, y aun así hay proyectos que llevan dos años esperando algo tan básico como conectarse a la red. Jorge Fernando Negrete lo explica con precisión: el 5G es el sistema nervioso de la economía de la IA, y nosotros seguimos “rumbo a la licitación”.
Friedman propone que Washington y Pekín se sienten a gobernar juntos la inteligencia artificial. Nadie apartó una silla para América Latina.
En la película del apocalipsis tecnológico, México no tiene papel. Ni héroe ni villano. A lo sumo, locación: el lugar donde se instalan los servidores. Si hay luz.
El otro guion
Jorge Volpi ofrece la lectura contraria, y conviene escucharla. Le resulta difícil no sospechar una campaña publicitaria detrás de esta repentina escalada apocalíptica: sembrar el miedo para que las reglas las escriban los mismos que venden el producto, como hicieron las tabacaleras a mediados del siglo pasado. Para Volpi, lo que está en riesgo no es la supervivencia de la humanidad, sino la de la democracia, frente a una tecnología que concentra poder y riqueza en unas cuantas empresas.
Friedman teme al robot. Volpi teme al dueño del robot. Ambos tienen parte de razón, y ninguno de los dos está hablando de nosotros.
Entonces, ¿qué es lo que realmente tememos? Si todavía no terminamos de entender qué hacen estas herramientas por dentro, ¿nos angustia lo desconocido? ¿O nos angustia que la historia nos la cuente Hollywood, con un guion firmado por los dueños de las empresas que producen la película?
Mi sospecha es que ambas. Y que ninguna de las dos se resuelve con pánico ni con fe, sino con lo de siempre: ver, ordenar y gobernar. Entender la tecnología antes de temerla. Regularla antes de que otros decidan por nosotros cómo se llama cada cosa.
Porque Blade Runner nunca fue una película sobre replicantes. Fue una película sobre quién tiene el poder de decidir qué se llama ejecución y qué se llama retiro.
La vida imita al arte. El problema es quién escribe el guion














