El Hot Sale, consolidado como uno de los principales motores del comercio electrónico en el país, se llevará a cabo del 25 de mayo al 2 de junio de 2026, periodo en el que se concentran picos de demanda que año con año rompen récords de ventas y participación digital.
En este contexto y con un ecosistema digital más maduro hacia 2026, el crecimiento del comercio online viene acompañado de un desafío estructural para la industria logística: la última milla, considerada el tramo más costoso y complejo de toda la cadena de suministro.
El auge sostenido de las compras en línea ha elevado las expectativas de los consumidores, quienes demandan entregas cada vez más rápidas, flexibles y accesibles. Sin embargo, factores como la congestión urbana, la dispersión de entregas, los intentos fallidos y las limitaciones de infraestructura incrementan significativamente los costos operativos. De acuerdo con análisis de McKinsey & Company, esta fase puede representar hasta el 50% del costo logístico total, presionando directamente los márgenes del e-commerce.

Desde la perspectiva financiera, Deloitte estima que estas devoluciones pueden representar entre 8% y 15% del valor de cada venta, especialmente cuando implican transporte inverso, inspección y pérdida de valor del producto.
Otro desafío creciente para la industria logística es la escasez y gestión del talento operativo especializado. El crecimiento acelerado del comercio electrónico, impulsado por eventos como el Hot Sale, también ha incrementado la demanda de perfiles técnicos en almacenes, transporte y tecnología logística, desde operadores y repartidores hasta especialistas en analítica y automatización.
No obstante, la alta rotación laboral, la competencia entre empresas y la necesidad de habilidades digitales más avanzadas dificultan la cobertura de estas posiciones. De acuerdo con Deloitte y Gartner, las compañías enfrentan una creciente presión para invertir en capacitación, automatización y mejores condiciones laborales, ya que la falta de talento impacta directamente en la eficiencia operativa y en la capacidad de responder a picos de demanda propios de las temporadas altas.
A este reto se suma la gestión de devoluciones, un componente inherente al comercio electrónico. A diferencia de la logística tradicional, la logística inversa en e-commerce engloba todos los flujos de retorno: cambios por talla o color, devoluciones por expectativas no cumplidas, defectos o cancelaciones, así como procesos de reacondicionamiento, reempaque, reventa o reciclaje.
De acuerdo con Onest SmartLogistics, empresa mexicana líder en servicios logísticos, en categorías como moda, las devoluciones pueden alcanzar hasta 38% e incluso acercarse al 40% en eventos masivos, lo que genera presión adicional sobre inventarios, tiempos de entrega y costos operativos.
En términos de comportamiento del consumidor, datos de Statista señalan que hasta 3 de cada 10 compras online pueden devolverse, mientras que más del 90% de los usuarios considera determinante una política de devoluciones clara, convirtiéndose en un factor clave de conversión.

De acuerdo con Alberto Hernández, Director Comercial de Onest SmartLogistics, en eventos el Hot Sale, la logística deja de ser únicamente un soporte operativo para convertirse en un diferenciador estratégico. Las compañías que logran integrar tecnología, talento y procesos eficientes, tanto en la última milla como en la logística inversa, son las que realmente capitalizan el crecimiento del e-commerce.
“El futuro de la logística en el comercio electrónico estará definido por la capacidad de anticiparse a la demanda, digitalizar procesos y construir cadenas de suministro más flexibles. La integración de analítica avanzada, automatización y modelos colaborativos permitirá reducir costos, además de ofrecer experiencias más ágiles y confiables para el consumidor final”, explicó Hernández.
El crecimiento acelerado del comercio electrónico en México está redefiniendo los hábitos de consumo y elevando el estándar de toda la industria logística. Eventos como el Hot Sale evidencian que la competitividad ya no depende únicamente de vender más, sino de operar mejor, a través de entregas eficientes, devoluciones ágiles y estructuras capaces de escalar sin perder control.
En un entorno cada vez más exigente y dinámico, aquellas empresas que logren transformar sus operaciones en sistemas inteligentes, flexibles y centrados en el usuario no solo responderán a la demanda, también marcarán la pauta del comercio electrónico en los próximos años.














