ANGEL JUSTINO

Justino Ángel Montes De Oca

Asesor Independiente de diversas materias en México, en asuntos del orden civil, mercantil, arrendamiento, familiar, en la Ciudad de México, Colima, Tamaulipas, Estado de México, etc.

Eduardo J. Couture, jurista Uruguayo, formuló sus famosos principios éticos y conductuales sobre la noble profesión de la abogacía, más que recientemente se celebró en México, el día del abogado, entonces en esta serie nos enfocaremos en estos elementos intemporales que son y deben ser pautas para ejercer nuestra profesión.

El primero se enunció de la siguiente manera: “1. Estudia. El derecho se transforma constantemente. Si no sigues sus pasos, serás cada día menos abogado”, en lo personal, esa ha sido mí esencia, nunca dicte una cátedra, conferencia, sentencia, impartí una clase, o me presente a una audiencia de las materias en que litigue y sigo litigando, si previamente no estudie el caso, la clase o el quid del asunto, de otra forma no se puede enfocar con realidad y objetivamente un asunto jurídico, sea en el ámbito académico, judicial o del litigio.

Estudiar, no es aprender de memoria los textos legales, dado que esto como en el aspecto bíblico, es totalmente fútil, puesto que las leyes son muchas, y querer recitar el texto de cada una de ellas, es ser un símil de perico, en realidad el verdadero sentido de la palabra es estar actualizado, conocer los últimos criterios de la Corte, aunque sea de la mafia del acordeón, hurgar en las doctrinas más recientes, incluso las que parecen favorecer una deconstrucción jurídica, pero a la vez, ser capaz de meterse en la meditación filosófica para poder buscar, no un fin eterio, sino lograr descubrir cuál es la esencia del caso, del tema de la cátedra o la esencia de un juicio, y dictar una sentencia en forma plausible.

El verdadero Maestro en Derecho, no puede conformarse con repetir las teorías de grandes autores, si no las aterrizamos en la vida práctica, en el día a día de un abogado, si quiere hacer que sus educandos estudien y tomen ese noble hábito, él debe de ser el ejemplo, en lo personal, sobre todo en la UNITEC, y la FES ARAGÓN, aunque diera en semestres o cuatrimestres consecutivos, la misma materia, nunca repetía lo que decía, precisamente porque cada nuevo ciclo escolar era también una nueva aventura hacia el conocimiento más reciente, además, buscaba que fuese práctica mi clase, que se despertara la curiosidad, crítica y verdadera vocación de los que estaban en mis clases, y a la fecha me siento orgulloso de muchos de ellos que hoy brillan en el foro.

En el ámbito judicial, tuve la oportunidad de estar en diez juzgados distintos, en tres materias jurídicas diferentes, y en ninguno de ellos fracasé, el secreto era antes que nada, ser un verdadero líder, y para esto no se estudia, se va forjando en el día a día, yo no les podía decir a mis subalternos que estudiaran tal o cual asunto, si antes no lo hacía yo, incluso los casos más relevantes yo personalmente, hasta en mecanografía, yo era el único que intervenía, que los estudiaba, que meditaba qué pasaría si decidía en uno u otro sentido, tenía los escenarios que sólo la meditación y el análisis concienzudo eran capaces de determinar, lo que hizo que los juzgados en donde estuve, siempre tuvieran un buen prestigio, y los que fueron mis empleados, jamás recibieron de mí un respuesta no pensada de lo que me preguntaban, si no lo sabía, lo investigaba, pero nunca emití juicios ligeros que condujesen al error.

En el litigio, de nada sirve fanfarronear con que uno es la reencarnación de Justiniano, y creerme un jurisconsulto consumado, en la realidad, sólo con la lectura constante, con la profundidad de todos los escenarios de un caso, con la meditación de qué hacer en cada juicio, y tomar la decisión de hacerlo, siempre en beneficio del cliente, son la verdadera pauta para poder sacar adelante un juicio, en las materias en que litigo, no es fácil si estamos en un sistema que vive una deconstrucción colosal, pero aun así, el cliente tiene confianza en nosotros y no podemos defraudarlo, si de verdad, aspiramos a ser abogados.

Como reflexión final, el abogado en todos los tiempos, debe ser sinónimo de una persona culta, capaz de hablar con autoridad de todos los temas, beberse los libros, recuerdo a uno de mi maestro y primer Jefe el Magistrado Tlaxcalteca Benjamín Briones Corona, que lo más llamativo de su despacho de su despacho era su biblioteca, con más de 6 niveles de puro libro jurídico, de filosofía y literatura, y cada juicio que llevaba, tenía siempre el sello de una cultura que rebasaba a sus contrarios, ese fue mi ejemplo y mi ideal.

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