Jonathan Martínez Yllescas
Profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México
Como profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, la primera tarea que encomiendo a mi alumnado es que escriba un texto o produzcan un audio o video para expresar todo lo que quieran de manera libre, particularmente qué esperan de la asignatura, sus áreas de oportunidad y fortalezas en el ámbito personal, profesional y académico. Esta actividad me es de gran ayuda para conocerlos un poco más, con fines pedagógicos, y sobre todo de interacción humana en un espacio seguro.
Esa oportunidad, en la mayoría de las ocasiones, permite que el alumnado reflexione sobre los motivos por los cuales decidió estudiar la licenciatura en Derecho; lo que se vuelve más interesante considerando que, al formar parte de la División de Universidad Abierta, en su mayoría se trata de personas que se encuentran cursando su segunda o ulterior profesión.
Entre ideales y realidades, analizo con detenimiento esa pequeña, pero muy relevante tarea. Sin realizar la pregunta de manera directa, ¿por qué decidió estudiar la licenciatura en Derecho?, el alumnado ha identificado como un elemento fundamental en su presentación expresar los motivos por los cuales decidió estudiar Derecho.
Recuerdo el caso de una alumna que ya contaba con un doctorado en una profesión diferente, además de una excelente formación académica y desarrollo profesional, cuyos motivos para estudiar Derecho me intrigaron. ¿Por qué una persona con una formación y ejercicio profesional consolidados decidiría en este momento de su vida estudiar Derecho?
El caso se trataba de una falsificación de firma en un pagaré y la ejecución de un juicio en la vía ejecutiva mercantil para hacerlo valer, lo que implicó el embargo de la casa donde vive. Este era el motivo por el cual decidió estudiar, un acto de injusticia que afectó su esfera jurídica e implicó la posible pérdida de su inmueble; no por errores u omisiones en el cumplimiento de sus obligaciones, sino por actos delictivos de diversas personas e irregularidades que permitió el órgano jurisdiccional.
Dentro de esas historias coinciden las de personas licenciadas en Contaduría quienes para buscar perfeccionar su ejercicio profesional y ampliar su campo de acción, toman la decisión de estudiar Derecho; esto les permite complementar los servicios profesionales que ofrecen.
Asimismo, en mi alumnado he tenido a personas licenciadas en Ciencias Políticas, Administración Pública y Relaciones Internacionales, quienes ejercen su profesión en el servicio público. Sus historias coinciden en la necesidad de conocer el Derecho para entender y desarrollar de mejor manera sus funciones, como requisito para acceder a otros cargos, inclusive como condición de permanencia.
Otros alumnos han expresado que su decisión de estudiar Derecho se debe a la influencia de otras personas, ya sean familiares o amistades, quienes les han inspirado, ya sea por estar en contacto directo día a día con el ejercicio del Derecho o por platicarles un poco de ello.
Desde luego, también he tenido alumnado que dice no identificar cuáles son los motivos que los llevaron a estudiar la licenciatura en Derecho; sin embargo, tienen la voluntad de hacerlo y, al llegar al quinto semestre, han descubierto que les gusta la profesión y esta comienza a apasionarles.
A partir de lo anterior, podemos identificar algunas de las razones por las cuales hemos decidido estudiar Derecho; esas historias muy seguramente son coincidentes con las de nuestros apreciables lectores y se han identificado con ellas.
Concluyo este artículo compartiendo de manera muy breve los motivos que me llevaron a estudiar tan apasionante profesión. En mi familia fui la primera persona que se tituló como licenciado en Derecho. Previo a tomar la decisión, cuando estudiaba el 5° grado en la Escuela Nacional Preparatoria Número 5 “José Vasconcelos”, inspirado por uno de mis tíos, quise estudiar Medicina; contaba con la ventaja de sus conocimientos y una biblioteca con libros que me permitirían lograrlo. Posteriormente, tras participar en una práctica de disección del cuerpo humano en la Facultad de Medicina, como parte de un programa de orientación vocacional, me di cuenta de que ese no era mi camino.
Todo comenzó con una plática que nos dio una estudiante de la Facultad de Derecho, quien nos explicó con gran habilidad de qué trataba esta profesión, todo un mundo nuevo y desconocido para mí. Poco tiempo después, las circunstancias de la vida me llevaron a vivir junto con mi familia las deficiencias del sistema de administración, impartición y procuración de justicia.
Con una noción de lo que era injusto, mis convicciones me llevaron a decidir estudiar Derecho, con la finalidad de entender y hacerle frente a la problemática que enfrentábamos, pues lamentablemente nos vimos rodeados de simuladores del Derecho, quienes desde la intimidación y mediocridad buscaban verse favorecidos de nuestra situación particular.
Es así, estimadas personas lectoras, que entre ideales y realidades decidimos estudiar Derecho, una profesión llena de muchas satisfacciones cuando logramos resarcir la afectación de la esfera jurídica de las personas, pero también lamentable cuando no lo logramos, principalmente por la corrupción que impera en algunos de los órganos encargados de la administración, impartición y procuración de justicia.














