Justino Ángel Montes De Oca
Asesor Independiente de diversas materias en México
En una reflexión introspectiva, el ser humano necesita siempre cuestionarse ¿por qué elige una carrera en lugar de otra? En lo personal, esa cuestión se resolvió cuando tenía apenas 12 años, en la que tuve ocasión de competir en un concurso de oratoria, en la antigua Escuela Secundaria Técnica Industrial y Comercial 119, hoy 9, que se ubica en el rumbo de la villa, en la ciudad de México, y aunque no pase ni siquiera a la segunda ronda, me llamó mucho la atención el comunicarme verbalmente, a los 14 años volví a participar, ya con más experiencia, y logré ganar ese primer concurso, pasando a los regionales, y desde ese momento supe que expresarme por escrito y verbalmente, sería parte de mi esencia, más tarde, cuando tuve que decidir mi carrera, mi experiencia como orador me llevó a querer ser una diferencia en el mundo que me rodea.
No vengo de una familia de juristas, de hecho soy el único abogado en mi familia, mi padre era obrero herrero en Industrial de Abastos, lo que era el rastro de la ciudad, con 8 hermanos más pequeños, no fue fácil terminar mi carrera en la ENEP “ARAGÓN” que es una Escuela de la UNAM en Nezahualcóyotl, después me dediqué al servicio público, en la Contraloría de la SEP, en el Jurídico de CONASUPO, luego litigue en materia civil y penal, y finalmente ingresé al Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, en donde fui Secretario de Acuerdos 3 años y medio, y 17 años como Juez de Primera Instancia en tres materias distintas y en 10 juzgados distintos, entonces, conociendo el Derecho en el litigio, en la cátedra y en la judicatura, puedo afirmar que es hermoso ser abogado integral, es lo más noble y gratificante que un ser amante del Derecho puede tener.
De entre los casos más relevantes que tuve entre mis manos, estuvo la Quiebra de la aerolínea TAESA, en la cual, se logró deshuesar la empresa en menos de cuatro meses, evitando que los aviones rentas que tenía fueran pretexto para que el país resintiera un bloqueo de las empresas arrendadoras, entregando todas las unidades en un tiempo récord, dado que por el capital que tenía y las deudas que arrastraba, era económica y jurídicamente imposible que se pudiese recuperar esa Empresa, y al contrario, tengo en mí consciencia que logré rescatar a muchas empresas cuando fui Juez Tercero de los Concursal entre los años de 1999 y 2000, siendo el único Juez que logró ese cargo por concurso abierto, antes de que desaparecieran por la creación de la Ley de Concursos Mercantiles, que ha sido un rotundo fracaso en todos sentidos.
En lo académico, tuve ocasión de ser catedrático en la Universidad Tecnológica de México, en la cual, por más de 6 años, tuve la ocasión de guiar a varias generaciones de abogados, con lo que aún hoy tengo contacto, además de impartir clases de Maestría y Conferencias en diversas entidades del país, incluso, tuve el privilegio de ser catedrático en la materia de Quiebras y Suspensión de Pagos, en mí alma mater, la hoy FES de Aragón, de la UNAM, y obtener una Maestría en Derecho por la UNAM, con mención honorífica, y como Maestro, mí filosofía siempre fue una educación activa, haciendo que los alumnos piensen y logren tener criterio y espíritu crítico, que les de ese plus para verdaderamente ser un verdadero profesional del Derecho.
En el litigio, he tenido varias victorias profesionales en los asuntos que llevo actualmente, dado que por la persecución política tuve que emigrar, y en el momento en que pude regresar en el aspecto profesional, esa ha sido mi actividad tanto en Tamaulipas, Ciudad de México, Colima y Estado de México, siendo muy interesante ver cómo la justicia en México, cada vez está más erosionada y se está llegando al absurdo de que se quiere implementar una automatización, sin que se tengan dos condiciones esenciales: 1. Pragmatismo, porque los tribunales son hoy más lentos, más anquilosados e ignorantes, que dan pena sus decisiones, salvo honrosas excepciones, la mafia del acordeón está llevando a la justicia, a los umbrales de un verdadero apocalipsis del justiciable; y 2. Leyes sencillas. Es un verdadero galimatías el orden jurídico que se tiene en México, en el cual ni los propios abogados lo entienden a cabalidad, entonces imaginen lo que sufren los que esperan que haya una justicia gratuita, pronta y expedita, cuando esto parece mito en nuestro sistema.














