El barril ya no es el único número que importa. Con el Brent en 116.72 dólares (cierre del 23 de octubre, su nivel más alto desde abril) y el flete de un buque Aframax entre Medio Oriente y Asia en un récord de 280,000 dólares diarios, la pregunta para las empresas mexicanas cambió de forma: no cuánto cuesta la energía, sino cuánto cuesta que llegue. Oxy Services lo resume así: “La geopolítica se paga en fletes e inventarios”.

Buque de carga en altamar; Oxy Services recomienda blindar la cadena de suministro energético de México

El riesgo viaja por mar

Los datos que cita Raúl Villalobos, vocero de Oxy Services, dibujan el escenario: el cruce de buques tanque por el estrecho de Ormuz cayó en septiembre a cerca del 44 % de los niveles previos al conflicto, según Kpler; transportar crudo cuesta en promedio más de 20 dólares por barril, frente a 3 dólares hace un año, y Goldman Sachs atribuye unos 7 dólares de ese aumento a la prima de riesgo de Ormuz. “Cuando una ruta se vuelve más cara o más lenta, el efecto llega a todas las demás. Eso lo sienten todos los países que importan energía, incluido México”, explicó.

La lectura legal: contratos que absorben el choque

Para los lectores de Revista Edicta, el punto práctico está en los contratos. Cuando los fletes se multiplican por siete, las cláusulas que antes eran formato se vuelven decisivas: la fuerza mayor y su alcance real (¿cubre cierres de rutas o solo eventos bélicos declarados?), los mecanismos de ajuste de precio en contratos de suministro de largo plazo, las coberturas financieras sobre fletes y tipo de cambio, y los incoterms que definen quién absorbe el costo del transporte en cada tramo.

La recomendación del vocero apunta en esa dirección: “No podemos controlar lo que pasa en Ormuz o en el mar Rojo. Lo que sí podemos decidir es cuánta capacidad tenemos para absorber esos choques. En un mundo más incierto, la infraestructura es la mejor póliza de seguro energético”.

México tiene con qué defenderse

El punto de partida del país es mejor de lo que el titular sugiere: 85 de cada 100 litros de combustible que vende Pemex ya provienen de sus propias refinerías, según información oficial. “Producir más en casa reduce la exposición, pero no la elimina. Seguimos dependiendo de importaciones de gas natural y de algunos petrolíferos, y eso exige planear con visión de riesgo”, señaló Villalobos.

Las tres líneas de acción que propone Oxy Services —ampliar inventarios estratégicos y operativos cerca de puertos y centros de consumo, diversificar orígenes y rutas de suministro, y fortalecer la infraestructura portuaria y de almacenamiento— conectan directamente con lo que la empresa plantea sobre el marco legal del almacenamiento estratégico y sobre los puertos energéticos del Golfo de México: la capacidad física y la certeza jurídica deben construirse juntas.

Para el sector empresarial, la conclusión es constructiva: la volatilidad geopolítica no es un motivo para frenar decisiones, sino para tomarlas con mejor blindaje contractual y más infraestructura propia. En esta nota relacionada se detalla cómo la seguridad energética se ha convertido en un tema de Estado — y de consejo de administración.


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