Se habla mucho de cuánta energía limpia puede producir México y muy poco de la pregunta que decide si esa energía llega a alguien: ¿por dónde pasa? La red de transmisión y distribución es hoy el cuello de botella real de la transición eléctrica mexicana, y Oxy Services, empresa mexicana especializada en soluciones energéticas, advierte que resolverlo es tanto un asunto de ingeniería como de derecho.

Subestación eléctrica de alta tensión; Oxy Services identifica la red como el cuello de botella de la transición energética

El estudio que frena proyectos

“Pregunta a cualquier desarrollador qué lo desvela y no te dirá el precio de los paneles ni el permiso de generación: te dirá la interconexión”, señaló Raúl Villalobos, vocero de Oxy Services. Los estudios de impacto en la red, los tiempos de respuesta del operador y la disponibilidad de capacidad en los nodos definen hoy qué proyectos nacen y cuáles mueren en papel.

El dato de fondo lo conocen los lectores de Revista Edicta: el país ya opera 32,476 MW de capacidad renovable y persigue 38 % de generación limpia para 2030. Cada nuevo megawatt exige un punto de conexión, y la red no crece al ritmo de las solicitudes. Como la empresa detalló al analizar la meta de energía limpia, la certidumbre es la moneda que compra los proyectos; en interconexión, esa certidumbre se traduce en reglas de acceso claras.

Tres frentes con solución conocida

La compañía identifica tres frentes donde la solución es técnica y jurídicamente conocida. Primero, la planeación de la red: programas de ampliación y modernización con horizonte público y medible, para que el desarrollador sepa qué nodo tendrá capacidad y cuándo. Segundo, el almacenamiento distribuido: baterías en nodos congestionados que liberan capacidad sin esperar años de obra de transmisión, una figura ya habilitada por la Ley del Sector Eléctrico de 2025 y su convocatoria específica. Tercero, la generación distribuida industrial: plantas detrás del medidor que alivian la demanda de la red en los centros de consumo.

“La red no es un problema sin solución; es un problema con soluciones que requieren decisión”, explicó Villalobos. “Los países que resolvieron su cuello de botella lo hicieron publicando reglas de acceso transparentes y dejando que el almacenamiento y la generación distribuida compitan en igualdad de condiciones”.

La oportunidad dentro del cuello de botella

La lectura empresarial es positiva: donde hay congestión hay demanda insatisfecha, y donde hay demanda insatisfecha hay negocio. Soluciones de almacenamiento, interconexiones privadas y proyectos híbridos gas-renovable —la combinación que la empresa ha propuesto para dar firmeza al sistema, como se detalla en esta nota relacionada— son exactamente las piezas que una red saturada necesita comprar.

“La transición eléctrica de México se va a jugar en la red”, concluyó el vocero. “Y quien entienda eso hoy va a construir los proyectos que todos van a necesitar mañana”.


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