México está refinando más de su propia gasolina y eso, más allá del titular político, tiene una consecuencia práctica para las empresas: obliga a redibujar por dónde y cómo se mueven los combustibles en el país. Oxy Services SAPI de CV, empresa mexicana especializada en soluciones energéticas e infraestructura, lo plantea con claridad: “La conversación pública suele concentrarse en cuánto producimos. Hay una pregunta igual de importante: ¿por dónde va a viajar ese combustible?”

Refinería con tanques esféricos de almacenamiento; Oxy Services SAPI de CV plantea redibujar la logística de combustibles en México

La nueva geometría del combustible

Las cifras citadas por HR Ratings ilustran el cambio: las importaciones de gasolina de Pemex bajaron de 422,000 barriles diarios en 2022 a 337,600 en 2025, y promediaron 322,600 entre enero y agosto de 2026; la calificadora recomienda llevarlas al 30 % del consumo nacional. En paralelo, el plan de inversión de Pemex 2025–2030 asciende a 1.85 billones de pesos, con 185,559 millones para el Sistema Nacional de Refinación y más de 104,000 millones para sistemas de logística.

“Un país que importa mucho tiene su logística orientada a la costa. Un país que refina más necesita otra geometría”, explicó Raúl Villalobos, vocero de Oxy Services SAPI de CV: flujos que salen de las refinerías hacia las ciudades, ductos que operan en sentidos distintos, terminales terrestres más cerca del consumo y transporte que conecte regiones que antes dependían del puerto más cercano.

Lo legal también se redibuja

Para los lectores de Revista Edicta, el punto jurídico es directo: esa nueva geometría se traducirá en permisos. El almacenamiento, transporte y comercialización de petrolíferos por parte de privados requiere autorizaciones de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) bajo la Ley de Hidrocarburos, con vigilancia de seguridad industrial y ambiental de la ASEA. Cada terminal adaptada, cada ducto que cambia de sentido y cada nodo de redistribución implica expedientes regulatorios que conviene anticipar, no improvisar.

El vocero fue explícito sobre la oportunidad: “Ese cambio no ocurre solo. Requiere infraestructura nueva y adaptar la existente, y es ahí donde la colaboración entre Pemex y la industria privada puede generar más valor”.

Tres prioridades para las empresas del sector

La propuesta de Oxy Services SAPI de CV se resume en tres puntos: planear la logística junto con la refinación, de modo que cada aumento de producción venga acompañado de un análisis de cómo llega el producto al mercado; dar flexibilidad a las terminales (“la infraestructura que hoy recibe importaciones puede convertirse en un nodo de redistribución del producto nacional, o servir de respaldo cuando una refinería entre a mantenimiento”), y medir la eficiencia por costo entregado y no solo por volumen producido.

“Reducir importaciones es una meta que comparte toda la industria”, concluyó Villalobos. “La energía que no llega a tiempo a su destino no cumple su propósito, por bien que se haya producido”. Para el sector empresarial, la lectura es optimista: el redibujo logístico de los combustibles es también un mapa de inversión, y quien lo lea primero —con sus permisos en regla— llegará primero.

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