Alberto del Castillo del Valle.
Profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Hoy, 2 de mayo de 2026, se celebran setenta y ocho años del nacimiento del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, que encuentra su cuna en la aprobación de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, instrumento que reconoce la tradición de los pueblos de América de proteger (garantizar) derechos humanos frente a servidores públicos (y ante los demás gobernados). En efecto, desde el siglo XIX se tienen garantías en todos los países de este continente, no así en los europeos (que algunos todavía no se habían constituido), africanos, asiáticos ni oceánicos.
Este tratado también establece deberes humanos (no solo de derechos vive el hombre). El comportamiento humano debe tender hacia el progreso de la humanidad y el orden social.
Su artículo XVIII prevé la necesidad de que haya un recurso que ampare a quien vea violadas sus garantías; es un homenaje a nuestro juicio de amparo, conduciendo al Derecho Procesal Constitucional en todos los Estados Americanos, por lo que don Felipe Tena Ramírez dijo que el juicio de amparo es la única institución jurídica mexicana que ha salido al mundo y regresado con la frente en alto.
Esta Declaración inicia señalando que todos los seres humanos debemos comportarnos fraternalmente, los unos con los otros……, y hemos sido testigos del desconocimiento a su mandato de manera nunca antes vista, viviendo horrores en sociedad que demuestran la podredumbre de muchos individuos.
Reflexionemos en bien de la humanidad y de nuestros derechos; exijamos el respeto para con ellos y luchemos racionalmente por el imperio de la paz mundial y en nuestras sociedades. Superemos enfrentamientos innecesarios y respetemos a cada quien, en su dignidad, haciendo que impere lo más nuestro de cada persona física: sus derechos humanos.














